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holmenkollen -blog-

Sobre este blog.

Orientacion pedagogica para madres, padres y maestros.

A jugar, a la calle

psicología Posted on Fri, April 19, 2013 13:33:43

Te propongo un juego.
Imagina que estuviéramos en un planeta extraño, rodeado de leyes físicas desconocidas, criaturas inverosímiles, territorios inexplorados y nuevos sonidos.
¿Qué es lo primero que harías?


Yo supongo que, si me pasara a mí, primero me asustaría pero, una vez superado ese momento, todo lo que querría sería investigar.
Me encanta aprender cosas, ¿sabes?
Seguro que a tu hijo o hija le ocurre lo mismo. Aprender es tan importante que sólo tienes que darte una vuelta por una ludoteca o, incluso, por un almacén de juguetes para darte cuenta de la inmensa cantidad de posibilidades a la hora de gastarte el dinero.
Puedes buscar juegos educativos adaptados para cualquier edad, de tablero, electrónicos, de formas, de colores, con sonidos…
Y es que, además, los niños pueden pasarse muchas horas jugando tranquilitos, sin que nos molesten, concentrados en sus juegos.
Y, si ya son más mayores, tenemos muchísimas actividades extra escolares para poder apuntarlos. Un poco de idiomas por aquí, un poco de kárate por allá, algo de clases para reforzar materias, alguna academia de arte, puede que ballet, tenis, fútbol y la lista sigue y sigue.
Ya pasó el tiempo en el que las empresas se centraban exclusivamente en el mercado adulto. Ahora hacen publicidades dirigidas a estimular los deseos de los más pequeños para que los padres inviertan en lo que, según estas, es el futuro del aprendizaje de nuestros hijos.
Aprender, aprender, aprender, aprender…
Pero, ¿y jugar?

No sé si todavía te acuerdas de nuestro primer juego, el que te propuse al iniciar el texto. ¿Qué pasa con nuestro planeta inexplorado? Nos está pidiendo a gritos que experimentemos y, por si no te has dado cuenta, toda experimentación es un juego.
Esos árboles tan raros necesitan que te subas a ellos. Ese líquido que podría ser agua, o no, te invita a que te zambullas cuanto antes. Mira esos colores. ¿No te apetece combinarlos con otros para ver si cambian y nos plantean una nueva posibilidad?
Es nuestra naturaleza, la de jugar para aprender. Necesitamos menos de lo que creemos todos los juegos, educativos o no, que nos proponen en la publicidad.
Sobre todo, porque puede que acaben restando tiempo para cumplir con nuestra misión, la de subirnos al árbol.

Para un niño, la tierra es un planeta por explorar. Acaban de llegar y, por supuesto, están llenos de preguntas. Y las respuestas están esparcidas por la misma naturaleza, esa que plantea las preguntas.
Las respuestas difícilmente estarán frente a un tablero, o ante una pantalla, jugando solos.

Aprender, si es lo que te interesa para tu hijo o hija, tiene que ver con moverse en el mundo real. Y esto significa sumergirse en el entorno, sobre todo el natural, y relacionarse con él. También con la gente. También contigo.

Es verdad, el dvd con juegos lo mantiene distraído, pero su cuerpo necesita moverse.
Cierto, la pantalla táctil hace que aprenda, pero la realidad compleja del mundo no tienen nada que ver con la simplificación que presentan todas las pantallas.
Correcto, jugando en casa con sus juguetes se conoce a sí mismo, pero sus necesidades van más allá y necesita, entre otras cosas, jugar contigo y jugar con otros.

No acabes viniendo a mi consulta porque el desarrollo emocional de tu hijo no es el adecuado o porque no tienes una mejor relación con él, si puedes pasar más tiempo jugando con él. ¿Puede que esté demasiado tiempo jugando solo?

Aprende tú también con él. Date un respiro y ejerce de padre o madre en el sentido más agradable del término.
Hay una sombra genial bajo ese árbol. ¿No os apetece jugar debajo?

En holmenkollen -pedagogía infantil- ofrecemos “El juego” como un taller para padres y madres donde descubrimos juntos el potencial de desarrollo que tiene este.
Pregunta por él en tu centro infantil.



¿Qué hace una pedagoga? (I).

pedagogía infantil Posted on Wed, April 03, 2013 13:31:35

Puede que, cuando llevas a tu hijo/a al Centro Infantil,
veas por allí a algunos de nuestros profesionales.
Es importante que conozcas qué hacemos para que tú y tu pequeño podáis sacarle
el mayor partido a nuestro trabajo.

Hoy día estamos muy concienciados de la importancia de un
adecuado desarrollo infantil.

En televisión nos venden continuamente miles de artículos
destinados para tal fin; unos para el desarrollo físico, otros para la
inteligencia, el lenguaje, las relaciones social, etc.

Saben que los aprendizajes y el desarrollo desde el
nacimiento hasta los seis años son muy importantes.

Hablando de desarrollo, este se define como el “patrón de
cambios que se suceden desde el nacimiento y a lo largo de toda la vida,
fundamentalmente por interacción de procesos biológicos, cognitivos y
socioemocionales.” (Santrock, 2007).

Es decir, cambiamos a medida que crecemos y esto es debido a
nuestra herencia genética y a la interacción con el medio, las experiencias que
vivimos a lo largo de nuestra vida en la familia, en la escuela, la comunidad o
el grupo de amigos.

Por ello, las familias atienden diariamente las necesidades
de sus hijos/as, contribuyendo de esta forma a su desarrollo.

El proceso se potencia cuando las familias colaboran con los
profesionales de este sector: psicólogos, pedagogos, educadores, pediatras, neurólogos
o los que en su momento sean más oportunos, trabajando en equipo y asegurando
así un desarrollo óptimo.

En el campo de la pedagogía y de la educación nos encargamos
de evaluar el desarrollo infantil desde el nacimiento.

La evaluación del desarrollo es una herramienta muy útil que
tiene como objetivo principal ofrecer información acerca de cómo se está
llevando a cabo el propio proceso de desarrollo.

A los profesionales de infantil no nos interesa tanto la
edad cronológica en la que se realizan las adquisiciones básicas, ya que cada
bebé o cada niño/a tiene su propia pauta de desarrollo, como las edades en las
que dichas adquisiciones aparecen.

Estas nos sirven para orientarnos y conocer si los puntos
clave del desarrollo sufren grandes desviaciones o se mantienen dentro de un
intervalo que consideramos adecuado.

En el proceso de evaluación es muy importante la relación
constante con la familia para recoger información sobre el desarrollo y los
aprendizajes de cada niño/a, así como para unificar criterios de actuación y
coordinar las acciones.

Las entrevistas familiares serán una de las principales
técnicas. Es por ello que la implicación de los padres o cuidadores con los
profesionales, como por ejemplo con nuestras pedagogas o psicólogos, suele ser
un buen indicador de éxito a la hora de tratar cualquier problema en el
desarrollo o de hacer que este sea el más adecuado.

Los profesionales de holmenkollen -pedagogía infantil- realizamos las evaluaciones
del desarrollo –inicial, de seguimiento y final- en contacto con las familias y
ofrecemos las recomendaciones necesarias para garantizar un desarrollo óptimo.



Familia y niños/as con capacidades

pedagogía infantil Posted on Tue, March 19, 2013 21:07:26

Desde muy temprano muchos
padres sospechan de la posibilidad de que sus hijos/as posean altas capacidades
y se ponen en marcha para buscar la ayuda de un
especialista que les confirme,
o no, sus sospechas.


Como todos sabemos la detección temprana, tanto
de capacidades como de discapacidades, es fundamental para atender
correctamente las necesidades de nuestros/as hijos/as y aprovechar así un
tiempo muy valioso.

El diagnóstico, en primer
lugar, nos va a permitir conocer las capacidades de nuestros/as hijos/as pero,
en segundo lugar y más importante, nos va a servir para atender sus necesidades
específicas.

Debemos saber que,
independientemente de que el diagnóstico nos diga que el/la niño/a es precoz, o con alta capacidad
o con superdotación, no deja de ser emocionalmente un niño/a con las
necesidades afectivas que le corresponden a su edad cronológica.

Son muy sensibles y necesitan
soporte emocional y afectivo.

Por tanto, debemos ayudar no
sólo a su desarrollo cognitivo, sino también, a que su desarrollo emocional sea
satisfactorio.

Nuestro trabajo como padres ha
de ser fundamentalmente de acompañamiento, animándole a aprender y fomentando
su creatividad.

Enseñar disciplina y poner
límites a sus conductas como lo haríamos con cualquier otro hijo. La
superdotación no puede ser una excusa para un comportamiento inaceptable.

Aprender a escuchar a
nuestros/as hijos/as ya que tienen una mayor necesidad de expresar y ser
escuchados.

Apoyar sus intereses y pasiones
en la medida de lo posible, sin tratar de imponerle un futuro desde nuestra
perspectiva y expectativas respecto a su potencial.

Jugar y trabajar en casa con
aquellos juegos o actividades que supongan un cierto esfuerzo mental, en
especial, de ingenio y creatividad.

Planificar y compartir con el
niño/a viajes, visitas a museos, cine, teatro, exposiciones científicas,
lugares históricos, etc.

Y si finalmente, como padres o
familiares de un niño superdotado, no sabemos exactamente cómo actuar en
determinadas situaciones, ya que cada niño es diferente y eso también ocurre
con los niños superdotados, es conveniente dejarse aconsejar por especialistas
si ese es el caso.

Por ello desde holmenkollen
–pedagogía infantil-
consideramos necesario atender tanto a las necesidades
psicológicas y afectivas del niño/a como de los familiares, partiendo de la
base de que la intervención no debe centrarse únicamente en el desarrollo del
potencial intelectual.



Los padres “averiados”

psicología Posted on Wed, February 27, 2013 14:25:06

Todavía no me he puesto a hacer números, pero me huele a que la
proporción hijos/padres que acuden a la consulta está tremendamente
descompensada.

No es extraño que los padres concierten una sesión para intervenir
con sus hijos y que, llegados a este momento, no tengan demasiados
reparos a la hora de apretarse el cinturón si es que la salud mental (en
un sentido amplio) de su hijo o hija lo requiere.


Otra cosa es cuando revisamos la realidad familiar del niño y
comenzamos a descubrir que, por ejemplo, la madre ha estado pasando por
una mala racha emocional, o que el padre ha estado más presionado en el
trabajo de la cuenta, o que los abuelos están comenzando a cambiar sus
comportamientos por el Alzheimer.

El hijo o la hija son ahora reflejos de lo que está sucediendo en
casa y se tornan, sin querer, en un termómetro de la temperatura
emocional y funcional del hogar.

Aquí llega el problema de verdad para un terapeuta: ¿comenzamos a
trabajar con los padres para solucionar las dificultades de los hijos?

Nos topamos, entonces, con esa idea de culpa que hace pensar a
algunos/as padres/madres que, si el psicólogo les ha dicho que estaría
bien que trabajaran sus dificultades en consulta, significa que ellos
son los culpables de lo que le ocurre al niño o a la niña.

Es más, puede que se planteen que, durante la terapia, van a verse
como la parte problemática en relación con su pareja y que todos los
dedos los van a señalar como “malos padres” o “malas parejas”.

Pero en este cambio de preocupación, el terapeuta sigue con la misma
idea con la que partió cuando comenzó el trabajo: solucionar las
dificultades del hijo. Nada ha cambiado para nosotros todavía. Solo
hemos estado observando el panorama teniendo en mente el bienestar del pequeño y estamos considerando ajustes y mejoras para resolver sus dificultades.
Que
estas mejoras tienen que ver con sus padres, por supuesto, pero es que
¿no es este el entorno más importante y más influyente en un hijo cuando
todavía es pequeño?

El ambiente en casa y la salud mental de los padres (de nuevo en un
sentido amplio) pueden ser una fuente de problemas para el niño, como
muchos padres temen descubrir, pero también la herramienta más
importante para ver cómo el pequeño se va criando equilibrado y feliz.

No, tu psicólogo, cuando te dice que deberíamos trabajar con los
padres para ayudar al hijo, no está culpándote de nada. Es que sería muy
absurdo tratar a un niño o una niña como si fueran criaturas aisladas
que vienen, si acaso, con “problemas de serie”.

Escuchar las indicaciones del terapeuta y, sobre todo, proponerse
trabajar los puntos débiles y redoblar los fuertes de los padres
supondrá un empujón positivo a cualquier cosa que le esté ocurriendo a
nuestro/a hijo/a.

Si no trabajamos con los problemas que estás teniendo en tu vida
diaria, si no procuramos equilibrar juntos la salud mental y emocional
que tenemos como padres, trabajar con el/la hijo/a es pan para hoy y
hambre para mañana.

Ya sabéis que vosotros, los padres, sois el primer y más importante
modelo que ellos tienen, tanto para lo bueno como para lo menos bueno, y
sentirse bien como padres, completos como personas, equilibrados como
humanos, supondrá un alivio importantísimo para vuestro hijo y, para
colmo, le irá enseñando maneras de estar así: equilibrados, sanos,
felices.

Tu hijo lo puede estar pasando mal, de acuerdo, y por eso acudes a
consulta. Vamos a trabajarlo, pero… ¿cómo estás tú, cómo te sientes?
¿Te echamos una mano?

En holmenkollen -pedagogía infantil- sabes que cuidamos de tu hijo/a, pero también cuidamos de tí.



Comida para crecer, comida para aprender

nutrición Posted on Sun, February 17, 2013 18:57:41

La alimentación es uno de los factores que
pueden ejercer una influencia significativa en el desarrollo infantil y en los
aprendizajes que ocurren en esta etapa.

Con respecto al desarrollo infantil debemos
tener en cuenta que incluso desde antes del embarazo, la futura madre deberá ir
eliminando de su dieta todas aquellas sustancias (medicación innecesaria,
cafeína, tabaco, alcohol, drogas…) que de ser consumidas durante el embarazo
pueden dañar seriamente el desarrollo del feto.

Durante el embarazo deberá preocuparse por
tener una alimentación correcta, sana y equilibrada, ya que las carencias nutricionales
durante este periodo tienen consecuencias severas en el feto, afectando al
crecimiento de éste y originando alteraciones en el sistema inmunológico.

En los programas prenatales se indica el tipo
de alimentación más adecuada para un armónico crecimiento embrionario y fetal,
cuidando especialmente aquellos alimentos y complementos nutricionales que
pueden favorecer un adecuado desarrollo cerebral.

Además, con respecto a los aprendizajes,
podemos afirmar que la alimentación juega un papel primordial en el inicio del
lenguaje oral.

Mientras comemos realizamos ejercicios de
masticación y deglución que nos permiten ejercitar los órganos que intervienen
en el habla, procurándoles la movilidad, flexibilidad, coordinación y
desarrollo necesarios para el lenguaje oral.

Por esto es tan importante que los niños/as se
vayan introduciendo en la alimentación familiar en las edades recomendadas, ya
que un retraso aquí puede significar también un retraso en el lenguaje oral.

Siguiendo las recomendaciones de la
Organización de los Estados Americanos (OEA/OEC, 2010) de la Primera infancia: “Para
un recién nacido la lactancia materna debe ser exclusiva. Es la única etapa en
la que los niños reciben todos los nutrientes de un solo alimento. La leche
materna es el mejor alimento para el bebé, y esta debe ser ingerida como
alimento único hasta los seis meses, aproximadamente. A partir de los seis
hasta los nueve meses, el bebé debe ingerir además de la leche, líquidos y papillas
más consistentes, los cuales irán aumentando gradualmente. De los nueve a los
doce meses es necesario incorporar mayor variedad de alimentos, y que estos
sean cada vez más sólidos. De los doce meses a los dos años, los niños deben ir
consumiendo lo que se prepara para la familia. A partir de los dos años, los
niños ya deben estar plenamente incorporados a la alimentación familiar”.

En holmenkollen –pedagogía infantil-
consideramos todos estos aspectos a la hora de asesorar y realizar una adecuada
estimulación.



Escuela y familia: un equipo

calidad Posted on Tue, February 05, 2013 00:47:46

Nos encontramos, en ocasiones, con una falta de
acuerdo entre la familia y la escuela con respecto a las necesidades básicas de
los niños/as.

En casa nos damos cuenta perfectamente de la
importancia que tiene para la educación de nuestros hijos/as tener un criterio
y un acuerdo consensuado por parte del padre, la madre o los cuidadores, para
establecer qué tipo de educación vamos a dar y cómo lo vamos a hacer.

Esta unión y éste compromiso con respecto a la
educación de nuestros hijos/as no acaba aquí, sino que es igualmente necesario
con respecto a la escuela.

Podemos ver con claridad esta necesidad de un
acuerdo entre familia y escuela en algunas de las situaciones que se dan en el
trabajo de las maestras, como cuando el niño no come entero en casa y la familia
quiere que se le de en el centro o cuando el niño en casa lleva pañal y quieren
que en el centro se le quite.

Son ejemplos de situaciones que muestran la
importancia del trabajo en equipo y que éste no siempre se da.

Escuela y
familia forman un tándem en el que debe existir una coordinación efectiva para
un resultado exitoso y de calidad.

No se trata, por tanto, de que nos lo de hecho
la escuela, ni tampoco de que la familia lo tenga que dar hecho, sino de hacer juntos.

La colaboración entre las familias y los profesionales
es fundamental para el crecimiento que el niño o la niña experimenta, junto al
proceso de construcción de su identidad y su autonomía personal.

Por tanto,
es aconsejable que la escuela y la familia compartan las mismas intenciones y
cuidados, caminando juntos en una misma dirección.

Debido al ritmo de vida que llevamos, solemos
delegar ciertos aprendizajes de nuestros hijos/as en los profesionales. Esto
ocurre bien porque no sabemos cómo hacer, porque creemos que no lo vamos a
hacer bien o que nos vamos a desesperar. Todo esto es normal. Educar requiere
de mucha tranquilidad y constancia.

La clave está en la consulta, el apoyo y el
trabajo en equipo con los profesionales del centro de educación infantil. Ellos
nos orientan cómo hacer, teniendo siempre en cuenta si el niño/a está en el
momento adecuado para hacer o no.

Los profesionales de holmenkollen –pedagogía
infantil-
lo tienen claro y asesoran tanto a maestros como a familias. De este
modo, se forma un lazo de unión y un equipo multidisciplinar de trabajo en el
que todos aprendemos con un mismo objetivo: el desarrollo equilibrado del
niño/a.



La importancia de la intervención temprana

estudios Posted on Wed, January 23, 2013 23:40:09

Cuando en alguna ocasión oímos a algún padre/madre o algún
maestro/a decir cosas a cerca de un niño como “mi niño no habla todavía pero ya
hablará”, “mi niño es que es muy activo e independiente”, “no pasa nada, es muy
pequeño todavía” o “es mejor no alertar a los padres”, nos preguntamos: ¿existe
una edad mínima para ir al médico? ¿Existe una edad mínima para la atención,
estimulación y prevención? ¿Existe alguna edad en la que los padres dejen de
preocuparse por el bienestar de sus hijos?

Las respuestas son claramente no y la diferencia está en atender a tu hijo en el
momento adecuado y de forma temprana y preventiva, o no hacerlo, asumiendo con
ello el riesgo que implica la desatención. Es como tener un pequeño bultito y
no ir al médico porque no te quieres preocupar. Ignorarlo y esperar a ver si
desaparece o se transforma en algo peor.

Por ello, el propósito de este artículo es mostrar la
importancia y la innegable necesidad de la atención, estimulación e
intervención temprana.

La estimulación temprana de los niños es más eficaz porque
su cerebro tiene mayor plasticidad.

La plasticidad cerebral “Es la capacidad adaptativa de
sistema nervioso para regenerarse anatómica y funcionalmente, después de estar
sujetas a influencias patológicas ambientales o del desarrollo” (OMS, 1982).

La publicación Primera infancia: una mirada desde la
neuroeducación
(OEA/OEC, 2010) de la
Organización de los Estados Americanos, lo explica claramente:

“Entre las más diversas investigaciones
realizadas por neurocientíficos, encontramos un consenso acerca de la
importancia de la primera infancia como un periodo de fuerte impacto en la
calidad de vida posterior de la persona, por tratarse de una etapa de
significativo crecimiento y desarrollo cerebral, en donde la alta plasticidad
que posee el cerebro permite que las experiencias vividas lo modelen tanto
estructural como funcionalmente. […]

Indudablemente, las investigaciones acerca del
desarrollo del cerebro (Gazzaniga, 2002), han demostrado que es justamente en
la primera infancia donde se asientan las bases para funciones cerebrales
superiores como la memoria, el razonamiento lógico, el lenguaje, la percepción
espacial y visual, la discriminación auditiva, entre otras. De la misma forma,
es también en la primera infancia que se construye la plataforma para el desarrollo de los talentos. Entender el
proceso de desarrollo cerebral y los principios regidos por el sistema nervioso
relacionados con el aprendizaje y la conducta, marcará una enorme diferencia en
el rol de los padres y educadores con relación al desarrollo de los talentos
[…]

Aunque el cerebro tenga zonas específicas y
capacidades innatas que abren el repertorio de las habilidades, los estudios
más recientes señalan la fuerza e influencia que el medio ejerce en el
desarrollo del ser humano. Es en la primera infancia que dichas habilidades
pueden ser aprendidas, estimuladas y refinadas; donde la plasticidad del
cerebro permitirá la conformación de una personalidad más sana y equilibrada y
se construirá una identidad positiva para las etapas futuras del desarrollo, siempre
y cuando el entorno sea adecuado.”

Por eso, en holmenkollen -pedagogía infantil- nuestros
profesionales trabajan desde la atención y estimulación temprana como base para
un desarrollo óptimo del niño.



El científico en el recreo

psicología Posted on Fri, January 04, 2013 00:08:50

 

El profesor Richard Dawkins, en su más que interesante obra
Destejiendo el arco iris, explica una anécdota en la que se remonta a su
infancia, cuando su hermana y él fueron “engañados” por su padre y su tío
quienes, en el día de los inocentes, les vendaron los ojos, los sentaron en un
banco del jardín y levantaron este simulando el vuelo de una avioneta.

Este
movimiento, sumado al efecto de un ventilador y de unas ramas que movían su
madre y su tía, generaron la ilusión en los niños de que, en realidad, habían
“despegado” y que habían realizado un vuelo en un aeroplano que, vaya a usted a
saber por qué, sus padres tenían escondido.

Cuando revisamos esta anécdota trivial, nos podemos dar
cuenta, tal y como le ocurre al profesor Dawkins, de cuán influenciables son
los niños y de lo tremendamente crédulos que se muestran ante sus padres o ante
personas autorizadas por estos.

Es lógico si pensamos que tiene una razón
evolutiva. No es buena idea ponerse “en plan científico” si nuestros padres nos
dicen que no metamos los dedos en el enchufe. Nos conviene más, como especie,
fiarnos de ellos, ya que el probarlo por ensayo y error supondría un riesgo
demasiado alto.

Por mi parte, esta historia también me ha hecho reflexionar
sobre la importancia del juego en nuestro desarrollo y sobre cómo, durante el
mismo, estamos recibiendo y realizando un aprendizaje fundamental lleno de complejidades
y maravillas.

Cuando estamos regalando un juguete a un niño, le estamos
transmitiendo información. De esto saben mucho las estudiosas feministas que
han ampliado nuestra conciencia arrojando luz sobre cómo los roles de género
pueden inculcarse a los niños mediante la elección de juguetes. Ya saben,
camioncito para el niño, muñeca para la niña.

Asimismo, cuando nos ponemos a jugar con los pequeños
también estamos haciéndolos partícipes de todo un universo simbólico y
planteamos relaciones que, como tales, han de ser estudiadas.

Jugar con nuestros hijos es, sin duda, algo tremendamente
agradable -y, de paso, una excusa perfecta para hacer algunas payasadas que, en
un contexto adulto, no se nos permitirían-. Pero también es, sobre todo para
los profesionales y los padres que nos empeñamos en observar y preguntarnos, un
importante campo para descubrir cómo nos comunicamos con ellos, qué valores les
estamos ofreciendo, cómo se establecen los lazos afectivos y de confianza, cómo
son capaces de entender la parcela de nuestro mundo que les estamos mostrando y
cómo somos capaces -o no- de entender la parte del mundo del niño que nos están
enseñando.

Insisto muchísimo a los padres, tanto en cursos como en la
propia consulta, en que nuestra labor no es solo la de educar y cuidar, sino
también la de aprender y disfrutar.

En esto, el juego tiene un papel fundamental.

Es un muy buen momento para pasar tiempo con nuestros
pequeños y hacerlo conscientemente, es decir, reflexionando sobre cómo jugamos.

El juego del niño en solitario no es incompatible con el
tiempo que pasa jugando con sus padres o el que disfruta con sus iguales.

Observar a los niños jugar como si fueramos científicos
(ojo, no me refiero a observarlos “buscando” problemas, como en ocasiones he
encontrado a padres haciendo) nos puede aportar una información
interesantísima, aunque sea por el mero hecho de conocer un poco mejor a
nuestros hijos.

Y, por supuesto, jugar con ellos puede ser una delicia, una
excusa para soltarse –como ya he comentado-, una ocasión para fortalecer los
lazos, una escuela, un laboratorio y un libro abierto al conocimiento por parte
de ellos y de nosotros.

En los talleres sobre El juego, los profesionales de holmenkollen -pedagogía infantil- ayudamos a los padres a
sacarle un mayor partido a las actividades lúdicas, de modo que nos enriquezcan
emocional e intelectualmente.



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