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holmenkollen -blog-

Sobre este blog.

Orientacion pedagogica para madres, padres y maestros.

Tiempo para jugar

pedagogía infantil Posted on Tue, June 25, 2013 23:58:47

Llega fin de curso, el verano y las vacaciones.

Ahora que nuestros hijos/as tienen mucho más tiempo para
jugar y para aprender distintos juegos poniendo a prueba su imaginación, se
abre ante nosotros un abanico de posibilidades de observación (que no de
control) muy interesante que nos permite conocer si nuestro hijo/a evoluciona
positivamente en su desarrollo.

Una de las cosas que podemos observar es si nuestro/a hijo/a
utiliza la imitación en el juego.

La imitación es la base del aprendizaje y de la
socialización. Comienza a desarrollarse entre los cuatro y los ocho meses y se
consigue realizar la imitación diferida alrededor de los dos años.
La imitación diferida les va a permitir observar una acción
y repetirla después de un tiempo, como por ejemplo, cuando el/la niño/a nos ve
hablando por el móvil y pasado un tiempo es capaz repetirlo, es decir, lo
imita.

Otra de las cosas que podemos observar es si utiliza el
juego simbólico.

Esto se refiere a la capacidad de utilizar un objeto con
intención de que represente a otro, como puede ser: el/la niño/a que utiliza
una bola de papel a modo de pelota, una caja de cartón a modo de coche, un lápiz
a modo de micrófono, etc.
El juego simbólico comienza de forma individual y
progresivamente se transforma en un juego colectivo como ir de comprar, hacer
de maestro, jugar al doctor, etc.
Este tipo de juegos es muy importante porque el lenguaje
está presente y el niño lo estimula.

Debemos saber que jugar para los/as niños/as es vivir.
El juego fortalece los lazos de unión entre las personas que
participan. La familia es el primer contexto natural de juego del niño/a y tiene
un valor extraordinario e insustituible para él/ella.

A través del juego el/la niño/a expresará sus sentimientos,
intereses y aficiones.
El juego es uno de los primeros lenguajes del niño/a y una de
sus formas de expresión más natural.

También tiene una clara función educativa en cuanto que
ayuda al niño/a a desarrollar sus capacidades motoras, mentales, sociales,
afectivas y emocionales.
Estimula su interés, su capacidad de observación y
exploración para conocer lo que le rodea.

El juego se convierte en una forma de descubrir la realidad
a través del cual el/la niño/a va conociendo y ajustando sus conceptos sobre el
mundo.

En holmenkollen –pedagogía infantil- ofrecemos talleres para
que padres y madres conozcan el potencial que tiene el juego en el desarrollo
infantil y desarrollen toda la capacidad de éste como herramienta en la
relación con sus hijos.



Sin escapes

pedagogía infantil Posted on Mon, May 13, 2013 20:47:14

Ahora que está aquí el buen tiempo, llega el momento de
pensar en quitar el pañal a nuestro/a hijo/a si previamente hemos hecho un buen
trabajo.

Es conveniente saber que la mayoría de los niños logran el
control de esfínteres con el tiempo, sin embargo, la edad a la que lo consiguen
varía en función del grado de participación de padres y educadores, y en cómo
los motivemos a conseguirlo.

Una de las dudas que nos planteamos es ¿cúando es el momento
de empezar con el aprendizaje del control de esfínteres?

Pues bien, aunque debemos tener en cuenta que en niños con
algún tipo de alteración en el desarrollo la edad cronológica no puede tomarse
como indicador del nivel de maduración real, a partir de los 12 meses ya
podemos empezar a sentar al niño en el orinal o en el water de forma diaria y
a contarle mientras estamos a su lado que ahí puede hacer caca y pis. Estaremos
unos minutos y nos mostraremos contentos de que ha estado sentado un rato, independientemente
de que lo haya hecho o no.

De los 18 a los 24 meses podemos reforzar la conducta
anterior mediante juegos, como por ejemplo: cambiando a los muñecos y muñecas
porque se han hecho pis y caca y lavándolos, jugando también a ponerlos en el orinal
para que hagan pis y caca y así no se ensucien ni les pique el culito, etc.

Es importante cambiar al niño cuanto antes para
acostumbrarlo a estar limpio. Así aprende a percibir cuando está sucio, se da
cuenta de lo incómodo que es y aprende a avisar.

Si lo consideramos oportuno, podemos empezar a alternar un
rato al día entre pañal y no pañal. Ese rato estaremos pendientes del niño para
que al mojarse no nos extrañemos ni nos enfademos, sino que actuemos con
naturalidad ya que lo hemos previsto y era lo esperado.

No debemos forzar a dejar el pañal si no está preparado.

Cuanta más paciencia tengamos y menos escándalo formemos,
más fácil y más saludable será mentalmente para el niño.

A partir de los 24 meses va a ser capaz de expresar que
tiene que ir al water con antelación suficiente durante el día, y es a partir
de los 3 años cuando empieza a controlar tanto de día como de noche.

A los 4 años va solo al baño aunque suele avisar al adulto.

Hay niños que logran el control de esfinteres muy tarde o
que son recriminados durante el proceso, y que por tanto, necesitan un programa
estructurado que les facilite el aprendizaje.

En este caso en Holmenkollen -pedagogía infantil- nos
encargamos de poner en marcha estos programas, y de impartir talleres para
conseguir que los pequeños se sientan más seguros y los padres más tranquilos.
Así todos juntos pueden disfrutar del juego y del tiempo libre “sin escapes”.



Familia y niños/as con capacidades

pedagogía infantil Posted on Tue, March 19, 2013 21:07:26

Desde muy temprano muchos
padres sospechan de la posibilidad de que sus hijos/as posean altas capacidades
y se ponen en marcha para buscar la ayuda de un
especialista que les confirme,
o no, sus sospechas.


Como todos sabemos la detección temprana, tanto
de capacidades como de discapacidades, es fundamental para atender
correctamente las necesidades de nuestros/as hijos/as y aprovechar así un
tiempo muy valioso.

El diagnóstico, en primer
lugar, nos va a permitir conocer las capacidades de nuestros/as hijos/as pero,
en segundo lugar y más importante, nos va a servir para atender sus necesidades
específicas.

Debemos saber que,
independientemente de que el diagnóstico nos diga que el/la niño/a es precoz, o con alta capacidad
o con superdotación, no deja de ser emocionalmente un niño/a con las
necesidades afectivas que le corresponden a su edad cronológica.

Son muy sensibles y necesitan
soporte emocional y afectivo.

Por tanto, debemos ayudar no
sólo a su desarrollo cognitivo, sino también, a que su desarrollo emocional sea
satisfactorio.

Nuestro trabajo como padres ha
de ser fundamentalmente de acompañamiento, animándole a aprender y fomentando
su creatividad.

Enseñar disciplina y poner
límites a sus conductas como lo haríamos con cualquier otro hijo. La
superdotación no puede ser una excusa para un comportamiento inaceptable.

Aprender a escuchar a
nuestros/as hijos/as ya que tienen una mayor necesidad de expresar y ser
escuchados.

Apoyar sus intereses y pasiones
en la medida de lo posible, sin tratar de imponerle un futuro desde nuestra
perspectiva y expectativas respecto a su potencial.

Jugar y trabajar en casa con
aquellos juegos o actividades que supongan un cierto esfuerzo mental, en
especial, de ingenio y creatividad.

Planificar y compartir con el
niño/a viajes, visitas a museos, cine, teatro, exposiciones científicas,
lugares históricos, etc.

Y si finalmente, como padres o
familiares de un niño superdotado, no sabemos exactamente cómo actuar en
determinadas situaciones, ya que cada niño es diferente y eso también ocurre
con los niños superdotados, es conveniente dejarse aconsejar por especialistas
si ese es el caso.

Por ello desde holmenkollen
–pedagogía infantil-
consideramos necesario atender tanto a las necesidades
psicológicas y afectivas del niño/a como de los familiares, partiendo de la
base de que la intervención no debe centrarse únicamente en el desarrollo del
potencial intelectual.



La importancia de la intervención temprana

estudios Posted on Wed, January 23, 2013 23:40:09

Cuando en alguna ocasión oímos a algún padre/madre o algún
maestro/a decir cosas a cerca de un niño como “mi niño no habla todavía pero ya
hablará”, “mi niño es que es muy activo e independiente”, “no pasa nada, es muy
pequeño todavía” o “es mejor no alertar a los padres”, nos preguntamos: ¿existe
una edad mínima para ir al médico? ¿Existe una edad mínima para la atención,
estimulación y prevención? ¿Existe alguna edad en la que los padres dejen de
preocuparse por el bienestar de sus hijos?

Las respuestas son claramente no y la diferencia está en atender a tu hijo en el
momento adecuado y de forma temprana y preventiva, o no hacerlo, asumiendo con
ello el riesgo que implica la desatención. Es como tener un pequeño bultito y
no ir al médico porque no te quieres preocupar. Ignorarlo y esperar a ver si
desaparece o se transforma en algo peor.

Por ello, el propósito de este artículo es mostrar la
importancia y la innegable necesidad de la atención, estimulación e
intervención temprana.

La estimulación temprana de los niños es más eficaz porque
su cerebro tiene mayor plasticidad.

La plasticidad cerebral “Es la capacidad adaptativa de
sistema nervioso para regenerarse anatómica y funcionalmente, después de estar
sujetas a influencias patológicas ambientales o del desarrollo” (OMS, 1982).

La publicación Primera infancia: una mirada desde la
neuroeducación
(OEA/OEC, 2010) de la
Organización de los Estados Americanos, lo explica claramente:

“Entre las más diversas investigaciones
realizadas por neurocientíficos, encontramos un consenso acerca de la
importancia de la primera infancia como un periodo de fuerte impacto en la
calidad de vida posterior de la persona, por tratarse de una etapa de
significativo crecimiento y desarrollo cerebral, en donde la alta plasticidad
que posee el cerebro permite que las experiencias vividas lo modelen tanto
estructural como funcionalmente. […]

Indudablemente, las investigaciones acerca del
desarrollo del cerebro (Gazzaniga, 2002), han demostrado que es justamente en
la primera infancia donde se asientan las bases para funciones cerebrales
superiores como la memoria, el razonamiento lógico, el lenguaje, la percepción
espacial y visual, la discriminación auditiva, entre otras. De la misma forma,
es también en la primera infancia que se construye la plataforma para el desarrollo de los talentos. Entender el
proceso de desarrollo cerebral y los principios regidos por el sistema nervioso
relacionados con el aprendizaje y la conducta, marcará una enorme diferencia en
el rol de los padres y educadores con relación al desarrollo de los talentos
[…]

Aunque el cerebro tenga zonas específicas y
capacidades innatas que abren el repertorio de las habilidades, los estudios
más recientes señalan la fuerza e influencia que el medio ejerce en el
desarrollo del ser humano. Es en la primera infancia que dichas habilidades
pueden ser aprendidas, estimuladas y refinadas; donde la plasticidad del
cerebro permitirá la conformación de una personalidad más sana y equilibrada y
se construirá una identidad positiva para las etapas futuras del desarrollo, siempre
y cuando el entorno sea adecuado.”

Por eso, en holmenkollen -pedagogía infantil- nuestros
profesionales trabajan desde la atención y estimulación temprana como base para
un desarrollo óptimo del niño.



Problemas frecuentes del habla en infantil

pedagogía infantil Posted on Mon, October 22, 2012 12:36:03

En la etapa infantil en la que el niño comienza a hablar, es
conveniente estar atentos a determinadas cuestiones íntimamente relacionadas
con el lenguaje oral y que pueden condicionar el adecuado desarrollo de éste.

Durante la formación del lenguaje oral los problemas más
frecuentes que suelen aparecer son dos: las dislalias audiógenas y las dislalias
funcionales.

Explicaremos primero en qué consisten para, a partir de ahí,
ayudar a nuestros hijos.

Las dislalias audiógenas son una mala pronunciación debido a
problemas auditivos. El niño se siente incapaz de pronunciar correctamente los
fonemas (sonidos del habla que permiten distinguir palabras en una lengua)
porque no oye bien.

Teniendo en cuenta que, en ésta época del año y durante todo
el invierno, se suelen coger refriados contínuos que afectan a la capacidad
auditiva de nuestro/a hijo/a y, en consecuencia, a un adecuado desarrollo del
lenguaje, podemos ayudarle revisando de forma periódica su audición.

Son frecuentes las hipoacusias -pérdidas de audición, de
tipo catarral y por vegetaciones y mucosa nasal- en niños pequeños, lo mismo
que ligeras hipoacusias no detectadas por otitis y otras causas.

Hasta hace poco se tardaba en detectar esta pérdida de
audición, creando en el niño retrasos significativos en el desarrollo del
habla, del lenguaje y de la adquisición de sus aprendizajes, comprometiendo sus
posibilidades futuras.

Debido a esto, en alguna ocasión, se ha diagnosticado
erróneamente como una discapacidad psíquica lo que en realidad era una pérdida
de audición que imposibilitaba seguir el ritmo evolutivo de los niños de su
edad.

Esto se denomina “hipoacusia escolar inadvertida”.
Inadvertida para el niño y para los que le rodean.

Un diagnóstico precoz de la hipoacusia permite iniciar su
tratamiento antes de los 6 meses de vida, evitando así alteraciones en el
lenguaje y favoreciendo el desarrollo neuropsicológico del niño. Un audiólogo
es el especialista que se encargará del diagnostico y de presentar una solución
al problema.

Las dislalias funcionales son otro de los problemas más
frecuentes en el habla.

Consisten en una mala pronunciación debido a un mal
funcionamiento de los órganos que intervienen en la articulación (dientes,
lengua, labios, paladar, etc.).

El niño desconoce o realiza incorrectamente el punto y modo
de articulación del fonema.

Algunas veces son de carácter evolutivo, es decir, son una
etapa en la que los niños no son capaces de repetir por imitación las palabras
que escuchan y lo hacen de forma incorrecta desde el punto de vista fonético.

Esta mala pronunciación va desapareciendo espontáneamente
según los niños adquieren madurez o desarrollo.

Sin embargo, hay veces que pueden persistir y convertirse en
un transtorno del lenguaje.

Las causas que pueden generar una dislalia funcional son
varias:

– Torpeza de movimientos en los órganos del habla, como la
lengua o los labios.

– Un déficit en la percepción auditiva.

– Imitación de palabras mal dichas de su entorno.

– Un refuerzo familiar (reir las incorrecciones).

– Deficiencia intelectual o inmadurez.

Ayudaremos a nuestro hijo si estamos atentos y no favorecemos
la aparición de estas causas, ya que la dislalia infantil suele ser detectada
en los primeros años de vida y, aunque no presente gravedad, es conveniente
corregirla lo antes posible para evitar problemas de conducta, de
comportamiento, dificultades en la adquisición de la lecto-escritura, etcétera.

Por eso, en holmenkollen -pedagogía infantil- nuestros
profesionales trabajan desde la detección y estimulación temprana, impidiendo
que dicha anomalía del lenguaje continúe.



Una atención adecuada para nuestros hijos.

pedagogía infantil Posted on Wed, June 27, 2012 14:07:31

Atender a nuestros hijos sin caer en la desatención o en la
sobreatención no es tarea sencilla.

Con frecuencia, nos encontramos con padres a los que les
cuesta reconocer que sus hijos puedan tener alguna dificultad de aprendizaje
negándose incluso a reconocerla, pensando por lo general que, con el tiempo,
desaparecerá o se resolverá por sí sola.

Esto puede suceder, pero también puede no ocurrir. Depende
del tipo de dificultad y del grado de que se trate.

No es algo, por tanto, que podamos dejar al azar o al paso
del tiempo, sino que necesita de nuestra atención de un modo adecuado.

No atender hoy a las dificultades de aprendizaje de nuestros
hijos hace que mañana podamos encontrarnos hablando de un problema, de un
trastorno o de una alteración en el desarrollo.

Una falta de atención adecuada puede hacer que nos
encontremos con niños con baja autoestima, con escasa empatía, no sensibles a
las emociones de los demás, muy vulnerables a los conflictos sociales y
personales o que no acatan normas ni límites.

Por otro lado, también nos encontramos con padres a los que
les sucede lo contrario y que se alertan con facilidad o demasiado pronto.

En este caso, lo que puede ocurrir es que los padres piensen
que sus hijos son susceptibles de desarrollar cualquier tipo de dificultad de
aprendizaje y, ante tal posibilidad, mantienen una preocupación y alerta
constantes que manifiestan una sobreatención.

Esta sobreatención hace que podamos criar a niños miedosos,
inseguros de sí mismos, con un
bajo rendimiento académico, baja toleracia a la frustación, cambios frecuentes
de humor, mala regulación y autocontrol emocional y de los impulsos e inmadurez
para su edad.

Algunos consejos a tener en cuenta para conseguir una
atención adecuada a las necesidades educativas de nuestros hijos pueden ser:

– Mantener altos niveles de comunicación con los hijos y en
la familia en general.

– Establecer normas y límites claros, bien definidos y
justificados o razonados con nuestros hijos, haciéndoles partícipes del
establecimiento de los mismos.

– Educarlos en la autonomía y la independencia.

– Ser sensibles a las necesidades de los hijos, estimulando
la expresión de sus necesidades.

– Estimular a que se esfuercen en conseguir una meta, pero
conociendo las posibilidades de nuestros hijos. No conviene presionar con
aquello para lo que no están aún preparados.

– Fomentar la iniciativa de los hijos asumiendo que van a
cometer errores dada su inexperiencia.

– Utilizar el refuerzo de manera adecuada.

– Ser bastante afectuosos y dar muestras de cariño a los
hijos.

Teniendo en cuenta estas premisas y contando con las ayudas
externas adecuadas (escolares, sociales, familiares, profesionales), nuestros
hijos llegarán a ser más felices, equilibrados emocionamente, autónomos,
seguros de sí mismos, más abiertos al diálogo y a la resolución de conflictos
de manera adecuada y tendrán una relación más firme y segura con nosotros.

En holmenkollen –pedagogía infantil- ofrecemos el soporte
para que los centros educativos puedan cumplir con su parte de la mejor manera
en este proceso.