Llega fin de curso, el verano y las vacaciones.

Ahora que nuestros hijos/as tienen mucho más tiempo para
jugar y para aprender distintos juegos poniendo a prueba su imaginación, se
abre ante nosotros un abanico de posibilidades de observación (que no de
control) muy interesante que nos permite conocer si nuestro hijo/a evoluciona
positivamente en su desarrollo.

Una de las cosas que podemos observar es si nuestro/a hijo/a
utiliza la imitación en el juego.

La imitación es la base del aprendizaje y de la
socialización. Comienza a desarrollarse entre los cuatro y los ocho meses y se
consigue realizar la imitación diferida alrededor de los dos años.
La imitación diferida les va a permitir observar una acción
y repetirla después de un tiempo, como por ejemplo, cuando el/la niño/a nos ve
hablando por el móvil y pasado un tiempo es capaz repetirlo, es decir, lo
imita.

Otra de las cosas que podemos observar es si utiliza el
juego simbólico.

Esto se refiere a la capacidad de utilizar un objeto con
intención de que represente a otro, como puede ser: el/la niño/a que utiliza
una bola de papel a modo de pelota, una caja de cartón a modo de coche, un lápiz
a modo de micrófono, etc.
El juego simbólico comienza de forma individual y
progresivamente se transforma en un juego colectivo como ir de comprar, hacer
de maestro, jugar al doctor, etc.
Este tipo de juegos es muy importante porque el lenguaje
está presente y el niño lo estimula.

Debemos saber que jugar para los/as niños/as es vivir.
El juego fortalece los lazos de unión entre las personas que
participan. La familia es el primer contexto natural de juego del niño/a y tiene
un valor extraordinario e insustituible para él/ella.

A través del juego el/la niño/a expresará sus sentimientos,
intereses y aficiones.
El juego es uno de los primeros lenguajes del niño/a y una de
sus formas de expresión más natural.

También tiene una clara función educativa en cuanto que
ayuda al niño/a a desarrollar sus capacidades motoras, mentales, sociales,
afectivas y emocionales.
Estimula su interés, su capacidad de observación y
exploración para conocer lo que le rodea.

El juego se convierte en una forma de descubrir la realidad
a través del cual el/la niño/a va conociendo y ajustando sus conceptos sobre el
mundo.

En holmenkollen –pedagogía infantil- ofrecemos talleres para
que padres y madres conozcan el potencial que tiene el juego en el desarrollo
infantil y desarrollen toda la capacidad de éste como herramienta en la
relación con sus hijos.