¿Te suena? ¿se lo has escuchado a tu hijo/a?

A partir de los dos años los niños/as comienzan una nueva
etapa en su desarrollo en la que poco a poco se van independizando, comienzan a
establecer relaciones más sociales con los niños/as de su misma edad y aprenden
a jugar esperando su turno, entre otras cosas.

Es en este momento cuando podemos escucharles decir frases
tan importantes como: “mami, yo solo”.

Entonces podemos estar “tranquilos”. Esto quiere decir:
“mamá y papá, yo sé que estáis ahí para ayudarme y vigilar que no me pase nada,
pero quiero hacerlo solo, quiero aprender, necesito poner a prueba mis
capacidades y conocer mis limitaciones”.

Esto es apego sano. Soy capaz de explorar por mí mismo, sin
miedo, y sabiendo que estáis a mi lado.

“Yo solo” es importante porque, por un lado, nos muestra que
el niño/a evoluciona positivamente en su desarrollo y, por otro lado, permite
al niño ser más autónomo e independiente para alimentarse, vestirse, asearse,
prestar atención durante periodos de tiempo más largos, asumir
responsabilidades personales, es decir, actuar adaptando y regulando su propia
conducta.

Cuando sobreprotegemos a nuestros/as hijos/as
haciéndoles todo o dándoles todo, les hacemos dependientes, incapaces de
valerse por sí mismos, exigentes, no aprenden a toleran la frustación, incluso
llegan a ser agresivos como consecuencia de no haber desarrollado un
autoconcepto positivo de sí mismos.

Como padres una de las tareas que tenemos es dejarles hacer
solos.
Ellos lo demandan, lo necesitan.
Dejarles ensuciarse, caerse, experimentar, jugar, aprender,
crecer…
Esas son las cosas que hacen los niños, y lo mejor de todo
es que podemos hacerlas juntos.

Aprender a confiar en ellos, ya que en la mayoría de los
casos cuando ellos lo solicitan mediante el “yo solo” es porque previamente ya
han hecho su trabajo de observación y lo siguiente es comprobar sus
habilidades.

Y suele salir bien, suelen estar preparados. Y si no les
sale bien, estaremos para apoyarles y animarles a intentarlo una vez más
mostrándoles cómo mejorar.

Desde holmenkollen –pedagogía infantil- estimulamos a los
niños/as para lograr este objetivo: hacerles personas cada vez más autónomas,
permitiéndoles evolucionar, adaptándonos a sus ritmos y desarrollando un
autoconcepto positivo de ellos/as mismos/as.